En una entrevista con un medio nacional, el Gobernador de Salta manifestó su preocupación por lo que considera un sistema de “disciplinamiento” hacia las provincias que no se alinean con las directivas del Instituto Patria.
En una reciente entrevista con el diario La Nación, el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, lanzó duras críticas hacia la actual conducción del Partido Justicialista (PJ), liderada por el sector cercano a Cristina Fernández de Kirchner. El mandatario salteño describió la estructura actual del partido como “un juguete del hijo (Máximo Kirchner) para poder manejarlo con sus amigos”, denunciando un alejamiento de las bases y una falta de renovación democrática. Según Sáenz, el partido ha dejado de ser una alternativa real para los argentinos debido a una deriva ideológica que, a su juicio, lo asemeja más a partidos de izquierda que al peronismo tradicional.
Sáenz manifestó su preocupación por lo que considera un sistema de “disciplinamiento” hacia las provincias que no se alinean con las directivas del Instituto Patria. “Intervienen, sancionan a los que votan lo que ellos no quieren”, afirmó, señalando un ensañamiento particular con distritos como Salta, Jujuy y Misiones. Para el gobernador, es imperativo que el PJ abandone las posturas “sectarias y excluyentes” y regrese hacia posiciones de centro, permitiendo que los afiliados elijan libremente a sus representantes en lugar de aceptar candidatos impuestos “a dedo” por la dirigencia nacional.
En relación con su propia situación judicial, el mandatario vinculó su mención en la causa de los Cuadernos, por parte de la expresidenta, con un intento de amedrentamiento político por sus posturas críticas. Sáenz subrayó que se presentó espontáneamente ante la Justicia en Comodoro Py para ponerse a disposición y “contar la verdad”, asegurando que no lograrán llamarlo ni disciplinarlo mediante este tipo de maniobras. En su visión, el peronismo necesita que quienes ya cumplieron un ciclo den un “paso al costado” para permitir que figuras jóvenes y una visión más federal tomen las riendas del partido.
Respecto al panorama electoral hacia 2027 y la posible candidatura de Axel Kicillof, Sáenz fue cauteloso aunque firme en la necesidad de democratizar el espacio. Si bien reconoció el derecho constitucional del gobernador bonaerense a competir, enfatizó que cualquier candidatura debe surgir de una interna abierta y no de una designación unilateral. Para el salteño, el humor social actual refleja un hartazgo hacia la dirigencia que prioriza las “cuotitas de poder” y las peleas de palacio por sobre la gestión diaria que exigen las provincias.
Consultado sobre la posibilidad de encabezar una “tercera vía” o una candidatura presidencial propia, el mandatario provincial intentó enfriar las expectativas, centrando su discurso en la gestión local. “Nunca he pensado o imaginado eso”, aseguró, marcando una clara diferencia con aquellos dirigentes que “ya están de campaña desde la tranquilidad de su casa o las redes”. Sáenz sostuvo que su prioridad absoluta es que a Salta le vaya bien y que la macroeconomía nacional se estabiliza, evitando repetir experiencias previas donde proyectos federales se diluyeron por las ambiciones personales de sus integrantes.
Finalmente, Sáenz defendió el modelo de “provincialismo” que lidera en Salta como una forma de romper la polarización entre el kirchnerismo y los libertarios. Criticó la mirada centralista de ciertos sectores, especialmente en temas ambientales y productivos, denunciando que muchas veces se legisla desde la Capital Federal sin conocer la realidad del interior. “Se ha limitado mucho a las provincias; hay que respetar el medio ambiente, pero también dar la oportunidad de que las provincias crezcan para que la gente no termine en el conurbano bonaerense”, concluyó, reafirmando su compromiso con un desarrollo federal y sustentable.





