Sáenz inauguró la Expo Rural con un discurso electoral y sin anuncios para el sector

Lejos de desglosar medidas concretas, partidas presupuestarias o alivios fiscales para los productores presentes, Sáenz articuló un mensaje enfocado en la construcción de su perfil nacional y provincial.

Mimetizado con la moda juvenil, el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, subió al escenario de la Sociedad Rural con un claro objetivo: farmear aura. Luego de llegar al predio ferial y tomarse una foto protocolar con los dirigentes que lo esperaban, el mandatario le dijo al titular de la Sociedad Rural de Salta (SRS), José Alfredo Figueroa: “Ahora sí, vamos a farmear aura”.

Si bien no movió los brazos y las manos al ritmo de ‘six-seven’ ni realizó coreografías virales, Sáenz dejó inaugurada la 82° Exposición Rural Salteña con un discurso que no tuvo ningún anuncio para el sector agrícola ganadero, pero si evidenció un claro tono proselitista. De hecho, algunos entendidos en la materia aseguraron que se trató de su primer discurso electoral de cara al proceso del próximo año en el que podría buscar la re reelección de la gobernación.

A lo largo de su alocución, la impronta del discurso viró decididamente hacia la plataforma política y el posicionamiento ideológico. Lejos de desglosar medidas concretas, partidas presupuestarias o alivios fiscales para los productores presentes, Sáenz articuló un mensaje enfocado en la construcción de su perfil nacional y provincial. Apoyado en consignas sobre el “equilibrio fiscal con equilibrio social” y apelando a valores de concordia, el gobernador utilizó la tribuna ruralista como una plataforma de proyección electoral, enmarcando sus palabras en el mandato popular que respalda las transformaciones del país pero fijando límites en la defensa de los intereses locales.

El plano de su intervención se centró en un tono federalista en oposición al centralismo porteño. Sin ofrecer herramientas específicos para bajar los costos del transporte, los combustibles o las tarifas energéticas que aquejan al campo salteño, el mandatario prefirió la confrontación política al denunciar que las decisiones estratégicas se toman en despachos a más de mil kilómetros de distancia. Bajo el argumento de que “el Norte Grande no pide dádivas ni subsidios, sino lo que le corresponde por justicia histórica”, buscó interpelar al electorado con una narrativa de resistencia regional.

En el tramo dedicado a la relación con el Ejecutivo nacional y la defensa de la economía local, el perfil proselitista volvió a primar por sobre la agenda agropecuaria. Si bien remarcó su acompañamiento a la gobernabilidad y el equilibrio fiscal impulsado desde la Casa Rosada, Sáenz se posicionó a sí mismo como el guardián de las economías regionales frente a medidas impopulares. Al repasar las batallas legislativas en torno al Fondo Especial del Tabaco o la producción bananera, evitó asumir compromisos de gestión inmediata para el sector ganadero e industrial, prefiriendo ubicarse como la figura capaz de oponerse con firmeza cuando se pretende “tocar los derechos de los salteños”. Finalmente, el discurso se cerró con una cuidada apelación emotiva y pragmática propia de un inicio de campaña.

Al definirse como “un hombre de diálogo que construye puentes y no muros”, y apelando al principio aristotélico del punto medio, Sáenz eludió nuevamente la presentación de proyectos concretos para el agro. En su lugar, ofreció un juramento con tinte afectivo orientado a sostener la promesa del corredor bioceánico y las obras de infraestructura de conectividad para evitar la emigración de los más jóvenes.

Suscribite al Newsletter

Para mantenerte informado

* campo obligatorio