La postura de los legisladores salteños alineados con la estrategia de la Casa Rosada resultó determinante para dejar al peronismo y a los bloques de izquierda sin el número necesario para habilitar el debate.
La oposición no logró alcanzar el quórum reglamentario en la Cámara de Diputados y la sesión especial convocada para tratar la interpelación y moción de censura contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, terminó cayéndose. En este escenario de extrema polarización parlamentaria, la postura de los legisladores salteños alineados con la estrategia de la Casa Rosada resultó determinante para dejar al peronismo y a los bloques de izquierda sin el número necesario para habilitar el debate. El oficialismo consiguió así un respiro político fundamental gracias al apoyo de una red de aliados provinciales que prefirieron no sentarse en sus bancas.
Dentro de esa estrategia de resistencia, el comportamiento del bloque Innovación Federal tuvo una lectura política crucial para la provincia de Salta. De los tres representantes de ese espacio, solo Bernardo Biella se presentó en la Cámara Baja, mientras que Pablo Outes y Yolanda Vega decidieron no participar del inicio de la sesión, aportando activamente al vacío parlamentario. A ellos se sumaron, como era de esperarse, los diputados salteños de La Libertad Avanza —Eliana Bruno, María Gabriela Flores, Julio Moreno Ovalle y Carlos Raúl Zapata—, consolidando un bloque de ausencias norteñas que desarticuló los planos de la oposición dura.
A pesar de que el conteo final de los presentes sumó 117 diputados —con la enorme mayoría de Unión por la Patria, el Frente de Izquierda, la Coalición Cívica y fisuras llamativas en sectores dialoguistas como la de Karina Banfi—, la jugada del oficialismo ya estaba sellada. La clave para desactivar la sesión se gestó en las 48 horas previas a través de un acuerdo político con las bancadas aliadas. La estrategia consistió en desviar el conflicto mediante la promesa de abrir la comisión de Asuntos Constitucionales el próximo martes 30 para tratar allí los seis expedientes vinculados al jefe de Gabinete.
De esta manera, el oficialismo no solo logró desactivar una sesión que amenazaba con desgastar la figura de Adorni, sino que además ganó una valiosa semana de tregua política. Al trasladar la discusión al ámbito de las comisiones, La Libertad Avanza se garantiza un control absoluto de los tiempos parlamentarios y la ventaja de no tener plazos fijos para dictaminar. Con esta maniobra, estiman que la presión sobre el jefe de Gabinete podría dilatarse incluso hasta después del Mundial de fútbol y de las vacaciones de invierno, enfriando definitivamente el reclamo opositor.





