El titular de la compañía estatal aseguró que la decisión no respondió a una decisión política, sino a una medida de fuerza de las empresas concesionarias ante el atraso en los pagos y la falta de efectivo para la compra de gasoil.
La suspensión del servicio nocturno de colectivos de la empresa SAETA subió las alarmas en Salta y forzó la revisión integral del sistema de transporte metropolitano. En medio de una profunda crisis financiera, la compañía estatal comenzó a analizar una readecuación que incluye la modificación de frecuencias, recorridos y la reducción de unidades en las zonas de menor demanda, con el objetivo de recortar costos operativos sin resentir totalmente la cobertura. Según explicó el titular de SAETA, Claudio Mohr, la interrupción de las frecuencias de la madrugada no respondió a una decisión política, sino a una medida de fuerza de las empresas concesionarias ante el atraso en los pagos y la falta de efectivo para la compra de gasoil, un insumo clave que sufrió un incremento de precio del 60% en apenas cincuenta días.
El sorpresivo corte del servicio nocturno generó un inmediato malestar y fuertes repercusiones dentro de la Legislatura provincial, donde los representantes exigieron explicaciones urgentes. La diputada oficialista Socorro Villamayor calificó la medida como “abrupta” y admitió que muchos de sus pares desconocían la gravedad de la situación financiera del transporte. Villamayor reclamó citar a las autoridades de SAETA y de la Autoridad Metropolitana de Transporte (AMT) para transparentar la ecuación económica que derivó en el recorte y evaluar alternativas viables para revertirlo, tras recordar que el colectivo es un elemento indispensable que afecta de manera directa la vida social, comercial y educativa de los salteños.
Desde el oficialismo y otros sectores de la Cámara Baja se sumaron voces críticas que contextualizaron el conflicto dentro de la crisis federal. El diputado Gastón Galíndez apuntó de lleno contra la política de la administración nacional, sosteniendo que la eliminación de los fondos de asistencia golpea directamente las bases del sistema en Salta. Galíndez advirtió que, si bien la Provincia viene realizando importantes esfuerzos presupuestarios para garantizar el funcionamiento de los corredores, el margen financiero local es cada vez más limitado, lo que ha dejado la operación diaria del transporte completamente sobrecargada por la inflación y la falta de recursos nacionales.
En sintonía con este diagnóstico, la secretaria de Gobierno de la Provincia, Oriana Névora, reconoció el fuerte impacto de la medida sobre la comunidad y ratificó que la situación se encuentra bajo análisis prioritario por parte del Ejecutivo salteño. La funcionaria solidarizó su postura con los sectores más vulnerables, especialmente con los trabajadores y estudiantes que dependen de las unidades para movilizarse de noche. Névora vinculó de forma directa la problemática al escenario económico nacional y remarcó que las arcas provinciales sostienen actualmente una parte sustancial del esquema de subsidios para evitar que los usuarios generales, jubilados y beneficiarios del pase libre pierdan sus derechos.
Frente a la encrucijada, la conducción de SAETA se encuentra abocada a determinar en qué franjas horarias se puede ajustar la frecuencia con el menor impacto posible para los usuarios, mientras admite una preocupante caída en la recuperación. Mohr señaló que el sistema perdió un caudal significativo de pasajeros en los últimos dos años debido al deterioro del poder adquisitivo, sumado a la competencia de las aplicaciones de transporte urbano. Aunque el directivo aclaró que el sistema suele reducir de forma habitual entre un 20% y un 25% su servicio cuando no hay clases —y que ya se había aplicado una baja del 9% a comienzos de año—, aseguró que el objetivo primordial de las mesas de trabajo actuales es resolver el conflicto con las concesionarias y recuperar la franja nocturna a la mayor brevedad posible.





