La medida marcó un punto de inflexión en la gestión de las transferencias no automáticas y discrecionales, exponiendo la determinación del Poder Ejecutivo nacional de restringir al máximo el financiamiento
Durante el pasado mes de mayo, la Casa Rosada y el Ministerio de Economía tomaron la drástica decisión de congelar por completo el reparto de los Aportes del Tesoro de la Nación (ATN). De esta manera, ninguna provincia argentina recibió fondos por este concepto de parte del gobierno de Javier Milei. La medida marca un punto de inflexión en la gestión de las transferencias no automáticas y discrecionales, exponiendo la firme determinación del Poder Ejecutivo nacional de restringir al máximo el financiamiento complementario hacia los estados subnacionales en el marco de su política de austeridad fiscal.
La parálisis de mayo contrasta con el comportamiento de los primeros cinco meses del año, período en el cual se distribuyeron $121.000 millones en ATN, equivalentes al 20% del total de las transferencias discrecionales. Según un relevamiento de la consultora Politikon Chaco, el Fondo de ATN recaudó $469.681 millones en dicho lapso, lo que implica que la distribución acumulada alcanzó el 25,8%, un nivel superior al tramo mismo de 2025. Pese a que esto representa el mayor volumen de ejecución para este período desde el año 2022, el Palacio de Hacienda retiene un abultado remanente sin repartir que asciende a los $348.681 millones.
El freno total a los ATN se inscribe en un contexto de fuerte contracción de las transferencias no automáticas globales, las cuales registraron una caída real del 43,8% el mes pasado. No obstante, este desplome estuvo explicado en su totalidad por la quita de fondos a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), derivada de la suspensión de envíos vinculados a la medida cautelar de la Corte Suprema por la deuda de coparticipación. Al excluir al distrito porteño del análisis, los giros hacia las 23 provincias restantes aparecieron, paradójicamente, un incremento real del 7,8%, impulsado por transferencias concentradas en educación y previsión social.
En efecto, la menguante ventanilla de recursos no automáticos estuvo monopolizada por apenas tres áreas estatales que concentraron el 83% de los pagos de mayo. El programa de Universalización de la Jornada Extendida absorbió el 40% de los fondos, seguido por el financiamiento para las Cajas de Jubilaciones provinciales no transferidas con un 29%, y los recursos destinados a Comedores Escolares con un 13%. El resto de las partidas socioeconómicas sufrió el impacto de la Decisión Administrativa 20/2026, mediante la cual el Gobierno aplicó un severo recorte de $320.711 millones al programa “Relaciones con las Provincias y Desarrollo Regional” del Ministerio del Interior, afectando directamente la asistencia financiera.
Para el alivio de las arcas provinciales, el impacto del “cero” en los ATN fue amortiguado por un recuento histórico de la coparticipación federal, que interrumpió cuatro meses consecutivos de caídas. Durante mayo, la Nación distribuyó $8,04 billones en transferencias automáticas, registrando una mejora real interanual del 8,1% y un salto del 41% respecto a abril. Las 24 jurisdicciones del país se vieron beneficiadas por este flujo; Catamarca lideró la expansión con un alza del 12,7% gracias a la Compensación del Consenso Fiscal, seguida por Misiones y Tucumán, mientras que la provincia de Buenos Aires y Salta exhibieron los crecimientos más moderados. Este incremento de la coparticipación —mecanismo que representa el 94% de los giros automáticos— se debió exclusivamente a la excelente performance del Impuesto a las Ganancias, que se expandió un 25,7% real interanual impulsado por los vencimientos de los saldos de las sociedades. Por el contrario, los tributos vinculados al consumo interno continuaron mostrando el impacto de la recesión económica: el IVA registró una preocupante caída del 9,5% interanual, dinámica que se repitió en los Impuestos Internos y el resto de los impuestos coparticipados, ratificando que la mejora fiscal de mayo dependió de un factor estacional y no de una reactivación del mercado doméstico.





