Medios nacionales destacaron en las últimas horas que el gobernador salteño es un protagonistas central del acercamiento al esquema de poder de Javier Milei.
El escenario político del norte argentino atraviesa una etapa de reconfiguración profunda, con el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, como uno de los protagonistas centrales del acercamiento al esquema de poder de Javier Milei. El último fin de semana, medios nacionales destacaron que el mandatario salteño logró consolidar un bloque legislativo que resultó fundamental para que el oficialismo nacional alcance los números necesarios en el Congreso, operando con una autonomía que lo distingue de otros dirigentes. Al no poseer un jefe político nacional que lo ordene, Sáenz se mueve como su propio referente, priorizando acuerdos que le otorguen aire en una gestión marcada por el avance de la “ola violeta” en su territorio.
Sin embargo, este alineamiento con la Casa Rosada no está exento de desafíos internos y electorales. Los análisis de la prensa nacional subrayan que Sáenz enfrenta un panorama complejo en Salta, donde el crecimiento de la figura de Emilia Orozco —referente de La Libertad Avanza— amenaza sus posibilidades de continuidad el próximo año. En las filas libertarias incluso circula una versión ambiciosa: que la apuesta máxima del salteño no es solo retener su provincia, sino posicionarse como una opción de peso para integrar la fórmula presidencial de Milei en 2027 como candidato a vicepresidente. En las filas del partido libertario local descartan de plano una posibilidad semejante.
Sin embargo, en las últimas horas, el periodista acreditado en Casa Rosada, Pablo Lapuente, abonó esta teoría al indicar que en Casa Rosada hay mucho entusiasmo en crear un gran acuerdo “con los peronistas con peluca de acá al 2027”. “De hecho, no descartan confluir electoralmente con Gustavo Sáenz, Osvaldo Jaldo y, en menor medida, Raúl Jalil. ‘Son bienvenidos si abrazan nuestras ideas’, proponen”, remarcó en un tuit.
En paralelo a sus posibles ambiciones nacionales, el gobernador tiene el foco puesto en una batalla judicial doméstica que será determinante para su futuro. Su objetivo central es habilitar la posibilidad de un tercer mandato consecutivo, una meta que choca de frente con el límite de dos períodos establecidos por él mismo en la actual Constitución de Salta. Esta discusión por la “re-reelección” ha llevado al mandatario a reforzar su equipo estratégico, buscando los resquicios legales necesarios para sortear el impedimento constitucional y mantenerse en la carrera por el poder provincial.
Un dato que no ha pasado desapercibido para los cronistas políticos porteños es la incorporación de asesores con vínculos directos en el corazón del ecosistema de Milei. El nombramiento más llamativo es el de Diego Derek Hampton, ex socio de Santiago Caputo en la agencia Move. Esta contratación sugiere una sofisticación en su estrategia de comunicación y posicionamiento, buscando hablar el mismo idioma que el “triángulo de hierro” de la Casa Rosada para aceitar la relación política y, al mismo tiempo, blindar su imagen frente al avance libertario en el norte.
Finalmente, el caso de Sáenz se marca en un fenómeno de “gobernadores huérfanos” de estructuras nacionales que han decidido pactar por supervivencia o conveniencia. Al igual que sus pares de Tucumán o Misiones, el salteño entiende que el electorado conservador de su región ha girado hacia posturas más radicales. Por ello, mientras observa con largasvistas el horizonte de 2027, el mandatario equilibra su apoyo legislativo al Gobierno Nacional con una ingeniería jurídica local, intentando que la ola de cambio que impulse al Presidente no termine por arrastrar su propia hegemonía territorial.





